Octubre 8, 2008

ESPAÑA: LAS DOS CRISIS

Archivado en: Economía — Etiquetas: , , , , — legisconsulting @ 12:20

¿Es la crisis un todo universal y omnipresente?. ¿Tenemos la misma crisis que ha hecho ya intervenir a gobiernos europeos como Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Reino Unido, Holanda, Luxemburgo o Irlanda?

La Crisis de Bush (y de todos)

Lo que ha pasado en EE.UU., explicado de una forma muy simple, es que los bancos han concedido préstamos hipotecarios por un importe superior al valor de las casas que se querían comprar con esos préstamos y a personas sin la solvencia necesaria para pagar esos préstamos. Pero como el precio de la vivienda estaba subiendo tanto, se preveía que a corto plazo el valor de ese inmueble superara el valor del préstamo y compensara la insolvencia de su titular.

El problema es hubo un desplome del mercado inmobiliario, que las casas dejaron de subir y los bancos ya no tienen el dinero y tienen unas garantías que no valen nada porque nadie quiere pagar por ellas. Garantías que han metido en sacos con una bonita apariencia y que han repartido por el mundo sin saber donde han caído y quien va a no ser capaz de pagar sus facturas mañana como les ha pasado a nuestros vecinos europeos.

Así los bancos españoles, que en general prestan un dinero que no tienen y que piden prestado a otros en el mercado global, ahora no pueden pedir prestado ese dinero porque nadie lo presta porque nadie sabe si lo recuperará. Y así estamos sufriendo esa crisis universal y omnipresente que está todos los días en los periódicos.

La consecuencia directa:

-                     No hay préstamos para hipotecas

-                     No hay prestamos para consumo

-                     No hay préstamo para los promotores

-                     No hay préstamos para las empresas

-                     No hay inversión

-                     No hay gasto

-                     La economía se ha parado

La Crisis de Casa

Si esta es la situación internacional que nos afecta, al mismo tiempo hay otra crisis que es estrictamente doméstica que nos afecta sólo a nosotros: la crisis inmobiliaria y sus efectos colaterales. Porque que nuestro ayuntamiento recalificara terrenos y cobrara permisos para construir miles de viviendas que ahora están vacías y no se venden… no va a ser culpa de Bush.

 

En los últimos años ha habido un enorme encarecimiento del precio de la vivienda en España. Con hipotecas baratas y fácil acceso a ellas los precios han subido de la manera que lo han hecho.

Los agentes económicos (y de entre ellos principalmente ayuntamientos e inmobiliarias/constructoras/promotoras) han visto una enorme fuente de dinero que parecía no tener fin… Pero todo es finito:

1.                  Con la crisis internacional han subido los tipos de las hipotecas haciendo a muchas familias constructoras muy difícil pagar sus deudas y poniendo en serios aprietos a algunas entidades financieras que previsiblemente sufrirán los efectos en un futuro próximo (principalmente cajas de ahorro de mediano o pequeño tamaño).

2.                  Se han restringido casi hasta la nada los créditos para comprar vivienda o para construirla. Y cuando se calcula que pudiera haber cerca de un millón de viviendas a la venta en España que no se venden y las constructoras están quebrando dejando en el paro a cientos de miles de trabajadores directos e indirectos… Los precios de la vivienda no caen.

Sí es cierto que los últimos datos hablan de que el precio de la vivienda ha caído en un 0,3% en vivienda nueva y un 5% en vivienda de segunda mano. Pero son descensos irrisorios en los que los promotores –de momento– están intentando compensar este descenso de las ventas en un teórico mercado de alquiler. Solución o “parche” que, desde un punto de vista objetivo y a la vista de la situación, no parece que vaya a ser efectivo. El precio de la vivienda, como ha sucedido antes en otros países, tendrá que caer más y posteriormente estabilizarse.

Para ver realmente hasta donde llega la situación y los efectos reales de esta nuestra crisis habrá que esperar y ver el desarrollo de los acontecimientos con la evolución natural y con el contenido concreto de las primeras medidas anunciadas ayer por el gobierno.

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Octubre 1, 2008

LA CRISIS: “Aquí eso no pasa”

Archivado en: Economía — Etiquetas: , , — legisconsulting @ 18:05

“Eso aquí no va a pasar porque aquí no se han dado hipotecas de esas”

Hace tan sólo unos días que oí la frase en un país occidental en el corazón de Europa, sin burbuja inmobiliaria y con un sólido sistema financiero; en Bélgica… y ya han caído los dos más grandes: Fortis (http://www.fortis.com) y Dexia (http://www.dexia.com)

Y es cierto. Esas personas que todos conocemos a las les han concedido un préstamo por el 100% de la hipoteca y que ahora no pueden pagar –o no podrán en la próxima revisión– son la excepción. ¡Aquí no se han dado hipotecas de esas!.

Pero aunque aquí no se hayan dado “de esas”, la verdad es que nos va a dar lo mismo.

Lo que ocurre con esos préstamos sin garantía que dicen que han dado sólo los bancos norteamericanos, es que han sido metidos en sacos diversos, mezclados con otros productos realmente solventes y vendidos con la apariencia de total solvencia y rentabilidad a bancos e instituciones por el resto del mundo. Y son esos sacos tan bonitos lo que nos ofrecen en el banco o caja de ahorros de nuestro pueblo con la bonita apariencia de productos financieros fiables de esos “muy novedosos”: obligaciones, bonos, fondos de inversión, etc, etc, etc.

Y lo que está ocurriendo con esos bancos que están próximos a la quiebra en Europa –donde no se han dado hipotecas “de esas”– es que compraron sacos sin saber lo que contenían y pensando que tenían algo no tienen nada. Y el banco norteamericano que se los vendió también está casi en quiebra y tampoco puede responder del contenido de los “sacos”.

Pero no es esta la peor consecuencia que han generado los sacos, porque quien ha invertido y pierde lo invertido no puede sino asumir el riesgo que toda inversión implica. La consecuencia verdaderamente dramática de todo esto viene del hecho de que no existe un registro público detallado en que conste qué contenía cada uno de esos paquetes y quien los ha comprado. Y al no saber quien tiene esos paquetes y tendrá dificultades para pagar sus deudas, nadie se fía de nadie en el mercado. Sólo el tiempo dirá a qué banco, institución o estado del mundo le ha tocado el saco lleno de carbón.

Y para esta lotería todos tenemos billete.

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